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Mitos: El Ferrari 250 Testa Rossa![]() El Ferrari 250 Testa Rossa nació en 1957 para adaptarse a las modificaciones que había impuesto la Comisión Deportiva Internacional del momento, que limitó la cilindrada de los prototipos a los 3 litros. De este mítico automóvil, que no hay que confundirlo con el Testarossa de los años 80, se fabricaron solamente 34 ejemplares, habiendo sido vendido uno de estos por más de 9 millones de euros, lo que convierte en uno de los coches más caros de toda la historia del automovilismo. Esta joya del motor se impuso rápidamente en las carreras internacionales de mayor prestigio de la época, ganando, entre otras competiciones, los 1.000 kilómetros de Buenos Aires, las 12 horas de Sebring (en los Estados Unidos) y las 24 horas de Le Mans tanto en 1960 como en 1961. En estas dos ocasiones el piloto que supo llevar el Ferrari 250 Testa Rossa a la victoria fue Olivier Gendebien, acompañado de Paul Frère en el primer año y Phil Hill el segundo. Su motor de 390 CV de potencia le otorga una fuerza que le hace alcanzar un máximo de 290 kilómetros por hora. El nombre Testa Rossa (Cabeza Roja) viene de la coloración que se le dio a la parte superior del motor. Como ya hemos señalado, el Testa Rossa no debe confundirse con el Testarossa de los años 80, este último con líneas mucho más agresivas que el Ferrari 250 Testa Rossa, que es junto al 250 GTO, uno de los clásicos más cotizados del mundo. Imagen: experiencelemans.com |