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Las llantas de aluminio, un complemento ideal en funcionamiento y estética
¿Qué tienen las llantas de aluminio diferentes a las de otros materiales para que tantas fábricas automovilísticas las ofrezcan como un complemento especial? La respuesta es fácil, su peso. Gracias a sus propiedades naturales, las de aluminio son capaces de pesar hasta un 40% menos que las clásicas. Otro cambio físico que presentan las llantas de aluminio es su tamaño, puesto que son más anchas que las normales. Con ello consiguen que los neumáticos tengan más agarre y se comporten de manera más eficiente al tener más superficie. Estas características repercuten en varios aspectos, como el consumo de gasolina, pero sobre todo en la conducción propiamente dicha. Y es que gracias a su ligereza son capaces de responder mejor ante las diferentes acciones del conductor, como son acelerar o en el frenado. En esta acción se da más rápido y mejor la disipación del calor gracias a las propias llantas, ya que no solo dependen del neumático. Esto sucede gracias a que tiene más aberturas para que el aire circule y el calor se diluya de forma más eficiente. Eso sí, todo esto no puede salir del mismo precio que las llantas de aleación. Las de aluminio elevan su precio hasta por cinco veces más caro que los modelos clásicos. Por ello hay que poner en una balanza los pros y los contras. No es solo por tuning, es por seguridad, además de que permite prolongar la vida de los neumáticos. ¿Inversión o gasto? Eso lo dirá el tiempo y la calculadora. Imagen: eliazar en Flickr |
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