.

Dos modelos de taller de lunas

cristal-roto-big

La crisis tiene efectos originales que no figuran en las grandes estadísticas pero que afectan el día a día de muchas personas. En los talleres de lunas, por ejemplo, se han dado cuenta de que se han multiplicado las sustituciones de lunas laterales.

Y es que los robos en vehículos, sobre todo en las grandes ciudades, se han disparado desde que comenzaron las estrecheces para la economía española y los GPS y otros objetos personales han redoblado su atractivo sobre los cacos, que números en mano, prefieren trabajar los fines de semana.

Así que cabe la posibilidad de que un sábado o un lunes por la mañana tengamos la necesidad de acudir a un taller de lunas. ¿Pero qué centro escoger? A nuestra disposición tenemos dos grandes grupos de empresas que compiten en el sector.

Por un lado están las franquicias y grandes marcas con red de talleres en toda España. Es el caso de Carglass o Ralarsa, especialistas en la reparación y sustitución de lunas. Junto a estos centros nacionales de rápido crecimiento, sobreviven algunos talleres de cobertura local, generalmente empresas familiares con muchos años de experiencia y un trato más personalizado.

Quizás el caso más paradigmático sea el taller de lunas Arevalillo, en Madrid, que fue fundado en 1897 en la calle Malasaña y desde entonces se ha convertido en todo un especialista en la materia. Lami Glass en Valencia, Asturcris en Oviedo o Cristales Badalona en la provincia de Barcelona son otros ejemplos del tradicional taller de lunas.

Imagen: Tim Patterson en flickr.com